Pocas cosas hay que pongan más a prueba la paciencia de uno que las innumerables e interminables reuniones en las que el personal se empeña en dar rienda suelta a una avalancha de "paces", "concordias", "amistades" y "armonías" que nunca demuestran el resto del año. El alcohol es lo que tiene.
Y en la muy práctica línea de "tantos hombres y tan poco tiempo", un par de anécdotas de las que aprender a de alguna de las situaciones más comunes que se nos van a presentar. Seguro.
Primera: la protagonizada por la estrella de cine alemana, Marlene Dietrich. En una fiesta organizada con motivo de la navidad se topó con un conocido que se había quedado calvo y al que no reconoció.
"¿No te acuerdas de mí Marlene?" le preguntó él. La actriz lo miró y lo remiró hasta que, por fin, se le iluminó el rostro, y le dijo "!Ay, perdóname! No te reconocía con ese peinado".
Sunday, October 14, 2007
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